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APRENDER IDIOMAS CON CANCIONES - Escuela Oficial de Idiomas de La Orotava

Ahora que tienes tiempo… ¡aprovecha y saca tu lado artístico!, ya verás que aprender y divertirse es cosa de dedicarle un rato a alguna de tus canciones favoritas en el idioma que quieres mejorar… 

Las canciones son una fuente excepcional para poder acceder a maneras de hablar y expresiones naturales en el idioma, al tiempo que nos permiten practicar diferentes destrezas. Pero, por encima de todo, las canciones hacen que el proceso de aprendizaje de un idioma sea divertido.

1. Cómo elegir buenas canciones para aprender con ellas

El mejor aprendizaje es aquel que tiene lugar cuando disfrutamos y lo pasamos bien. Por ello, es realmente importante elegir música que sea de tu agrado o gusto. No obstante, siempre conviene tener presente, siempre que sea posible, que las mejores canciones para aprender un idioma son aquellas que reúnen las siguientes características:

  • que no sean demasiado largas (de 1 a 3 estrofas).

  • que no sean muy rápidas, es decir, fáciles para poder cantarlas al mismo tiempo que las escuchamos.

  • que contengan lenguaje de andar por casa, es decir, que no contengan demasiadas palabras nuevas o muy complicadas.

  • que sean claras, es decir, que se pueda oír la letra con facilidad.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, elige canciones con muchas palabras que rimen y con ritmos repetitivos. Esto facilita el aprendizaje a base de repeticiones y también favorece al alumno a la hora de unirse a cantar la canción. Las nanas o canciones para niños son especialmente útiles en este sentido. Además, contribuyen a practicar diverso vocabulario relacionado con distintos temas en concreto, por ejemplo, los números (‘Ten in the bed’), los animales (‘Old MacDonald had a farm’), los colores (‘I can sing a rainbow’), el tiempo (‘Incy wincy spider’), los medios de transporte (‘The wheels on the bus’), etc.

Por otra parte, algo que también suele resultar muy provechoso es combinar tus propios intereses con el proceso de aprendizaje, ya que, si estás interesado o enganchado a una canción, género o artista en particular, tendrás la determinación necesaria para intentar entender cualquier pieza relacionada con ellos. En cualquier caso, siempre conviene tener presente que, en la mayoría de las ocasiones, las canciones pop emplean vocabulario informal y cotidiano, por lo que el vocabulario y estructuras aprendidos puede que no fueran apropiados a la hora de hacer una redacción en estilo formal.

2. Actividades de aprendizaje: practicando la expresión oral y la pronunciación

Cantar es una manera fantástica de aprender y familiarizarse con el ritmo y “la música” de un idioma. Nos ayuda, además, a comprender cómo se enlazan las palabras entre sí en lo que se ha dado en llamar “el lenguaje fluido o habla continua”.

Cantar al son de una canción puede resultar complicado, incluso para los hablantes nativos, por lo que no debes dejar de observar los siguientes pasos:

  1. Busca la letra de la canción en internet o el vídeo musical de dicha canción con subtítulos.

  2. Lee la letra de la canción en voz alta. Utiliza un diccionario para buscar aquellas palabras y/o expresiones que desconozcas (desconfía de las traducciones de letras de canciones que se pueden encontrar en internet, dado que muchas han sido “traducidas” usando algún traductor online y, por lo tanto, contienen errores).

  3. Escucha la canción y lee la letra al mismo tiempo. Intenta cantarla, tras un par de escuchas y repeticiones de este paso, si es posible.

  4. Una vez te hayas familiarizado con la letra, intenta cantarla al mismo tiempo sin mirar la letra.

  5. Recuerda que no tiene que salir perfecto a la primera. De hecho, normalmente es mucho más efectivo hacer repeticiones con regularidad. En internet, también se pueden encontrar vídeos a modo de karaoke, lo cual puede ser el paso final, ya que sólo contaríamos con el acompañamiento musical y tanto la melodía como la letra dependerían de nosotros.

Muchos alumnos encuentran dificultades a la hora de hablar un idioma ya sea por timidez, falta de confianza o miedo al ridículo, o una combinación de todos estos aspectos. Cantar con otra persona puede ayudarnos a superar estas barreras y permite crear una zona de seguridad en la que nadie se sienta observado o juzgado, por lo que siempre es una buena idea pedirle a un amigo, compañero de clase, familar, etc., que cante con nosotros. ¡No hace falta ser músico ni tener habilidades musicales especiales, sólo entusiasmo y ganas de pasar un buen rato mientras se practica y se aprende!

Cuando se aprende un idioma, nos enfrentamos a muchos sonidos inusuales que nuestra boca y nuestro órgano fonador no están acostumbrados a producir. Cantar contribuye a que nuestra boca aprenda a colocarse en la forma correcta para pronunciar ciertos sonidos de manera clara. Asimismo, también nos ayuda a identificar diferencias en la pronunciación de sonidos fuertes y débiles. A continuación, aparecen una serie de ideas para poder practicar la pronunciación más en profundidad, mediante canciones:

  1. Busca canciones fónicas. En internet (y, especialmente, en YouTube) se pueden encontrar canciones fónicas en las que se practica un sonido en particular o los sonidos de varias letras juntas.

  2. Imprime la letra de tu canción favorita y subraya algunas palabras. Intenta adivinar el número de sílabas en cada palabra subrayada. Luego, escucha la canción y comprueba cuántas acertaste. Plantéate si una de las sílabas se pronuncia más fuerte que las demás. Finalmente, intenta cantar la canción al tiempo que la escuchas.

  3. Para complicar un poco las cosas y aumentar la dificultad del reto, podemos intentar dar una palmada cada vez que escuchemos un determinado sonido o sílaba fuerte.

3. Actividades de aprendizaje: practicando la comprensión de lectura y auditiva, y la expresión escrita.

Cualquier oportunidad que tengamos de oír el idioma objeto de estudio es de gran ayuda a la hora de aprender un idioma, incluso si sólo se trata de música de fondo mientras comemos, mientras jugamos, mientras viajamos o mientras desempeñamos cualquier otra actividad. No obstante, si realmente queremos mejorar, necesitamos llevar a cabo una escucha más detenida y minuciosa.

Actividad de expresión escrita:

  • Las canciones pueden resultar una gran fuente de inspiración para fomentar la escritura creativa. Escucha una canción. Tras 10-20 segundos, pausa la música y dibuja lo primero que se te venga a la cabeza; luego, vuelve a escuchar otro intervalo de 10-20 segundos y vuelve a hacer lo mismo que en el paso anterior. Sigue así hasta que acabe la canción. Una vez haya terminado la canción, escribe una pequeña historia que encaje con los dibujos realizados. Una variante de esta actividad podría hacerse con palabras en vez de dibujos, de manera que, al terminar de escuchar la canción, tendríamos una lista de las palabras que más nos hayan gustado o llamado la atención, o simplemente que reflejen mejor el mensaje de la canción, que posteriormente tendríamos que utilizar en una pequeña historia.

Actividades de comprensión de lectura:

  • Imprime la letra de una canción; corta la letra en varios versos o estrofas, e intenta ponerlas en el orden correcto. A continuación, escucha la canción y comprueba tus respuestas.

  • Las canciones también nos pueden servir como material de lectura para determinar cuál o cuáles son las ideas principales y/o cuál es el mensaje que se pretende transmitir, a modo de resumen.

  • Actividades de comprensión oral: existen una serie de juegos o actividades lúdicas, que nos pueden ayudar a practicar la destreza de la comprensión oral. Hacerlo con un compañero de clase o algún amigo sería lo ideal.

  • Elige 10 palabras de una canción y luego añade dos o tres que no aparezcan en la letra de dicha canción. Escribe estas palabras en orden aleatorio en una lista. Reproduce la canción y marca aquellas que escuchas.

  • Imprime la letra de una canción. Cambia unas 5-10 palabras. Luego, escucha la canción e intenta identificar (o pídele a tu compañero que identifique) las diferencias.

  • Escucha una canción e inventa un movimiento o acción para cada verso o estrofa. Crearás un nuevo baile. Diversos estudios han demostrado que relacionar movimiento o acciones con palabras ayuda a comprender y memorizar nuevo vocabulario, al tiempo que podrás sentirte como un auténtico coreógrafo.

¿A que estás pensando en ponerte a ello y compartirlo en estos días con tu “público”? Anímate, que seguro que aprenderás y te divertirás a partes iguales.

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